Fábrica Burés

Fábrica Burés

Simboliza el impulso industrial de Sant Joan, desde sus orígenes textiles hasta convertirse en un patrimonio vivo que preserva la memoria obrera del municipio.

La fábrica del Mig, de cal Burés a Textil Riba

Antes de instalarse en Sant Joan, Francesc Burés y Balet, proveniente de una estirpe de carpinteros manresanos y fabricantes de máquinas de hilar, había participado en diversas sociedades en Sant Vicenç de Castellet y Manresa. A partir de 1862 centra su actividad exclusivamente en la fábrica de Sant Joan, con el número de Francisco Burés y Compañía, dedicada a los hilados y tejidos de algodón, con 16 telares, 1.500 husos de hilar y 5 cardas y trabajo para 36 trabajadores. A finales de siglo funcionaban en ella 185 telares.

Le sucedieron sus hijos, Francesc y Esteve Burés Arderiu, pero tras la muerte del primero, el negocio fue dirigido por Esteve, que se casó con la hija de Oleguer Borràs. En 1869 se rehace la sociedad con la incorporación de las hermanas Ignàsia y Maria Carme y a partir de 1875 se crea Burés Hermanos, con despacho en la calle Fontanella de Barcelona. Esteve decide seguir los mismos trámites que su suegro, Oleguer Borràs, y en 1872 adquiere los terrenos para una nueva fábrica en Castellbell i el Vilar. A la muerte de Esteve Burés (1893) el heredero Francesc Burés i Borràs renuncia a la fábrica de Sant Joan y pasa a su hermana Antònia, casada con el industrial Llogari Torrents i Serra. Por su parte, Francesc Burés i Regordosa, hijo de Francesc, se convierte en la línea sucesoria que explota la nueva fábrica que los Burés edifican a partir de 1881 a orillas del Ter en Anglès. Diversos nombres se han sucedido en virtud de los cambios de titularidad, que han culminado con Manufacturas Burés, empresa puntera en la industria algodonera catalana con la marca de sábanas “El Burrito Blanco”.

Mientras el salto seguiría explotado por la familia Burés, a partir de 1922 las naves de la fábrica de Sant Joan eran arrendadas a otros industriales. Jaume Campmajó, tejedor de lana, empleaba a 30 trabajadores. Entre 1930 y 1959 consta la firma Escorihuela, Ureta i Reverter, tejedores de algodón, mientras la empresa Bofill i Corominas tenía en ella 39 telares en 1949. En 1958 el empresario sabadellense Pere Riba i Domènech adquirió las instalaciones para la fabricación de hilados y tejidos de lana. La falta de capacidad motivó el traslado a unos nuevos terrenos junto a la carretera de Calaf. La moderna fábrica fue inaugurada en 1972 como Textil Riba S.A, y llegó a una plantilla de 260 obreros en 1973.

Hoy, la turbina y la vieja fábrica Burés es propiedad de la familia Simats, comprada en 1972 a Joaquim Torrens, bisnieto de Esteve Burés, y constituye un valor patrimonial excepcional como testimonio del pasado industrial, herramienta de dinamización turística y escenario histórico de la Fira Embarrats.

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